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Participación en FATT Portugal 09 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Viernes, 04 de Septiembre de 2009 20:03

     Como no hay dos sin tres, un  año más nos acercamos a uno de los festivales de didgeridoo, músicas aborígenes y arte tribal de más solera en el sur de la Península Ibérica. En pleno Algarve, en la pintoresca localidad de Ameixial, en plena sierra de Caldeirao la APD (Asociación Portuguesa de Didgeridoo) organiza  este evento anual en el que este año Armonías del Mundo ha vuelto a participar aportando, además de la pericia de José Luis en las jam sessions que en cualquier momento se organizaban,  un pequeño stand de instrumentos aborígenes ancestrales así como  aceites y pomadas vibracionales  preparados artesanalmente.

      Cada año tratan - y lo logran - de superarse a sí mismos a la hora de traer invitados con la suficiente calidad como para igualar a las grandes figuras que cada año traen... y no es fácil en el mundo del digeridoo. Sin embargo, lo consiguen. Debe ser, supongo, por el amor que ponen en lo que hacen.

      Este año nos han sorprendido con   el  australiano Wild Marmalade, el  croata  Dubravko Lapaine,   nuestro compatriota Iban Nikolai , así como  algunos proyectos portugueses  como DIDGEnBass,  Tribolados, Rizumi (Tiago Grade) y Allantantou Compañía de Danza, igualmente  ha contado con la presencia de  Sidy Sissokho, percusionista senegalés.

      Participar en los talleres de pintura con tierra, siguiendo los modelos  ancestrales de animales del dreamtime y su simbología oculta  bajo la amable mirada de Aline, ha sido un placer para chicos y grandes. Asistir a los talleres de shiatsu - a cargo de la española Leticia Cabeza e impartidos por ella misma en tres idiomas para cubrir las necesidades de la  internacional concurrencia -, los de  cerámica raku presentados por Mario MendoÇa, los de danza africana magistralmente dirigidos por Joana Peres de la Allantantou Compañía de Danza - quien nos sorprendió en la noche del sábado con una presentación de la coreografía aprendida por los alumnos en las dos o tres sesiones de que constaba el taller- , los de didgeridoo por un variado elenco de profesores que abarcaba desde Iban Nikolai, Dubravko Lapaine o José Joao  o la percusión a cargo de Sidy Sissokho  han sido una gozada.

       Cuando se vive junto a alguien que toca el didgeridoo varias horas al día, acabas - no hay opción - entendiendo algo de didgeridoo aunque no lo toques, y eso me ocurre a mí que, poco a poco y sin darme cuenta, voy desubriendo cómo  mi oído de didgeridoo está más afinado y puedo sentir mejor dicho instrumento cuando alguien lo toca y así compartir impresiones con José Luis acerca de lo que escuchamos de una forma más "entendida" y, ciertamente, la noche que escuchamos a Dubravko Lapaine, ambos - él como entendido y yo como profana con horas de vuelo auditivo - coincidimos en que hasta ahora no habíamos escuchado nada similiar en el mundo del didgeridoo: texturas, matices, armónicos extraídos del instrumento, tonos y sobre tonos que nos hacían viajar interiormente a mundos lejanos. José Luis expresó magistralmente  lo que supone la música de Dubravko Lapaine:  "música para una nueva conciencia planetaria". Las melodías - yo diría sintonías porque nos sintonizan con otros rincones del Cosmos - que Dubravko crea o recrea son sonidos estelares que nos conectan con eso más grande que llamamos Dios, el Creador, la Fuente... es una música de las estrellas - que por cierto brillaban sobremanera en la Sierra de Caldeirao sin que los neones de la ciudad impidieran disfrutar de su sobrenatural brillo -. La música de Dubravko anuncia los nuevos tiempos que ya se solapan con  el fin de la transición a otras formas de ser y estar. Sus didgeridoos - todos de pita - de más de dos metros de longitud, su postura meditativa, como en trance, su virtuosismo a la hora de tocar,  su modestia y su naturalidad hicieron que la numerosa audiencia quedara en absoluto silencio, inmersa en la vibración sonora que nos envolvía.

       Y es que habitulamnete la gente que toca el digeridoo lo hace desde  uno de estos tres puntos de vista: al estilo aborigen, haciendo virguerías para ser el mejor o como medio de sanación. Dubravko lo hace desde un cuarto punto de vista: no sigue los cánones aborígenes, no se detiene en las virguerías y la sanación es inherente porque  lo suyo es la apertura de conciencias.

       Pero el encuentro ha dado mucho más de sí, aunque Dubravko Lapaine ha sido la joya más preciada de esta singular corona. Había un niño de once o doce años  que apuntaba maneras: tocaba cualquier didgeridoo que se le pusiera por delante - y por lo que he oído no todos presentan la misma dificultad -, creaba ritmos trepidantes y lo mismo lo hacía solo que se dejaba acompañar por el "hombre orquesta" quién era capaz de reproducir cualquier sonido sólo con  su garganta y su pericia bucal. Nos dieron un "concierto" fuera de escenario inolvidable.

       Y qué decir de las veladas y las sobremesas en la jaima del autobús azul turquesa: Sus bebidas refrescantes a base de violeta y rosas o limón y menta, sus tés a elegir entre múltiples aromas, sus infusiones de verbena y otras digestivas, sus cafés o sus crêpes salados o dulces  tomados alrededor de sus mesitas bajas rodeadas de cojines, con el suelo cubierto de esterillas, esuchando conversaciones en inglés, frances, potugues, español..., viendo transcurrir perezosamente la tarde entre murmullos, risas, buena música de fondo, niños jugando y riendo y animales - perros y gatos - conviviendo en armonía y paz.

      Y el horno de leña, otro año más han venido las señoras del horno de leña, paisanas de buena mano para la cocina que nos deleitan con repostería casera, pizzas donde hasta la masa es artesanal y panecillos rellenos de queso o chorizo horneados ante tus ojos en un horno tradicional de leña de encina.

      Y al fondo de todo los voluntarios, jóvenes que colaboraban con la organización y se encargaban de cosas tan simples y necesarias como el mantenimiento de las instalaciones: baños impolutos desde primeras horas de la mañana cuando los veías  pertrechados de guantes, desisnfectantes, escobas o fregonas y siempre, fuera la hora que fuera había papel y las instalaciones estaban aseadas...  Y la supervisión siempre atenta de los hermanos Branco  u otros miembros de la APD...Un trabajo imprescindible que, unos y otros,  realizaban con una sonrisa.

      Me gustaría, antes de finalizar,  dedicar unas líneas a Rodrigo Viterbo y Rui Alves (DIDGEnBass) no como artistas - que lo son y de los buenos - sino como personas, hombres amables, serviciales y encantadores que se ocuparon de nosotros cada noche como ángeles de la guarda encargados de llevarnos a nuestro alojamiento....siempre con una sonrisa y es que, sin  tienda de campaña y siendo inexistente la oferta hotelera en la localidad, Manoli Ortiz - nuestra cordobesa internacional - se ocupó de encontrar un hueco a esta familia donde pasar la noche a cubierto y bien Rodrigo, bien Rui, eran nuestros acompañantes nocturnos hasta donde nos alojábamos. 

        Gracias, gracias APD por hacer posible cada año este evento,  por engrandecerlo y mantenerlo vivo y fresco.        

                                 

                                                             Carmen Rodríguez,  Máster en PNL, experta en Chi Kung.

                                                                             Secretaria de Asociación Armonías del Mundo.

                                                                 

FATT 09
Última actualización el Miércoles, 28 de Abril de 2010 17:24
 
 

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