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Otro año más hemos tenido el privilegio de ser invitados a participar en el Encuentro de Armónicos que se celebra en la Sierra de Gredos, en un entorno precioso que guardan, cuidan y protegen Román y los suyos, invitando a hacerlo a todo aquel que se acerca.
La Naturaleza se expresa en este lugar con confianza pues sabe, siente, que sus hijos verdes son protegidos con respeto y amor. Por todas partes indicadores visuales nos anuncian que ahí hay un arbolillo que empieza a despuntar y al que se protege y mima.
Cada año algo nuevo nos espera: la infrestructura se mejora con más duchas, el precioso tipi que elevaba su armazón al cielo, el temazkal con su ducha adyacente y sus hermosos colores ocres...
El elenco de profes también se amplía, así como el número de alumnos y de aquellos que también se animaron a presentar su trabajo y su arte.
Destacar el buen hacer y la armonía - como no podía ser de otra forma tratándose de un encuentro de armónicos- que se respira por toda la finca. El deseo de colaborar, de mirar con buenos ojos al otro, a la otra; el abrazo limpio, la sonrisa franca, la conversación enriquecedora... esas cosas que, parece, sólo nos permitimos hacer en espacios como éste.
Los talleres han cubierto un amplio abanico que abarca desde iniciación a la darbuka, el didgeridoo o el shakuhachi, el canto difónico en diferentes estilos o talleres de trabajos con la voz y el movimiento, la escucha musical o los masajes con sonidos.
A la noche, tras la cena, el espectáculo está servido: música en vivo, canto, danza ....y canto grupal. Al fondo de todo los grillos y esas estrellas que hace tiempo dejaron de verse en la ciudad y que sólo la falta de luces nos permite disfrutar.
La comida - vegetariana como el año anterior aunque con concesiones en el desayuno - se ha superado a sí misma en el uso de texturas y aromas provenientes de hierbas aromáticas y especias: la menta, el curry, la canela, las mezclas de especias morunas.. Los ingredientes provenientes en muchos casos de la propia huerta o de la de alguno de los asistentes: higos recien cogidos del Sur, del Bierzo pan tradicional, Tomates deliciosos del Centro....
Por no faltar, no han faltado ni los perros - tan imprescindibles para mí -, representados por Erika la preciosa labradora guía de Carmen. Decir ternura, servicio, compañía... es poco. Patuf ha sido el representante de la energía masculina canina: a sus maravillosos quince años, este ejemplar de husky canela y blanco es un ejemplo de saber estar. Todo un señor del mundo canino.
Personajes entrañables como José Ángel (Bierzoman) todo un MAESTRO de la vida, una fuerza de la naturaleza en movimiento, derrochando energía, simpatía y limpieza por los cuatro costados; aportando a la noche su guitarra, su voz y sus composiciones de cantautor, algunas de ellas, como los antiguos trovadores, improvisadas en ese mismo instante. Carolina, de Sevilla, con su simpatía, belleza, arte y profesionalidad realizando danza oriental y danza fusión con poderío y pasión entre aplausos y compases de darbuka a manos de Antonio Gámez, caballero percusionista y un maestro en el trato humano; didgeridoo interpretado en esta ocasión por Antonio Olías quien pese a su juventud es todo un referente no sólo en el mundo del shakuhachi sino en el del canto difónico o el del propio didgeridoo y guitarra a manos Jesús Cicuendez un virtuoso del instrumento que nos deleitó a todos con sus compases, acompañando con el mismo arte a didgeridoo y percusión como, en otro momento de la velada, a Tata Quintana quien, a parte de impartir talleres, nos sorprendió esa mágica noche con un canto intimista en swahili. cantantes anónimos y bailarinas desconocidas engrandecieron la mágica noche del sábado en Diafanum. Entre estos personajes entrañables AGRADECER a Josep María su simpatía - aunque siguiendo el tópico suene raro en un catalán - su gracia, y lo que los andaluces llamanos " su arte". Hizo reir y sonreir a todos, nos deleitó con sus ocurrencias y con sus juegos. Gracias por traer, compartir y esparcir por Diafanum al niño interior alegre y feliz que vive dentro de tu más de metro ochenta.
Qué decir de Roman, de Almudena o de la troupe: David, Bibi, Gabi, Aisea, Rai o Javier quienes cuidan y guardan el entorno privilegiado en el que se ubica Diafanum: cada año se superan a sí mismos haciendo de la hospitalidad, el buen hacer y la profesionalidad y la cortesía el sello de la casa.
Román, alma mater del evento, está presente no sólo en los talleres que él mismo imparte, en los momentos de canto grupal, dirigiendo el círculo de sanación y los cantos a los árboles y al bosque y encauzando la tandaba final, sino que su presencia callada y tranquila, "armónica", se presiente y se siente en toda la finca.
En cuanto a los talleres que este año ha presentado José Luis Colmenar - quien lleva a la Sierra de Gredos el buen hacer de Armonías del Mundo - este año han tenido más éxito incluso que el encuentro anterior, habiendo pasado en el de iniciación al didgeridoo un cuarenta por ciento de los inscritos al evento y a los de masaje de sonidos - hubo que ampliar las ediciones del mismo por demanda popular - la totalidad del alumnado.
Talleres como los de Álvaro Narbona o los del del MU Om the Armonic Ensemble completaban la oferta de este año.
He dejado para el final - que no el último - a Francis Lumbreras a quien es siempre un privilegio escuchar - y no sólo cantando - por lo potenciador que resulta interactuar con él y escuchar lo mucho que aporta no sólo en el ámbito musical.
No me queda mucho más que decir, sólo agradecer a Uata Yin el maravilloso regalo de su trato y la flauta nativa, Pluma Blanca, que entregó como un mágico presente a nuestro hijo, Alejandro.
Gracias a todos pues, como es obvio, quedé encantada con el encuentro.
Carmen Rodríguez, Máster en PNL, experta en Chi Kung.
Secretaria de Asociación Armonías del Mundo.
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