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Cuando comenzamos a caminar por la senda del desarrollo personal, del despertar - que no es más que la senda de la VIDA- una de las cosas que, quizás, más suele llamarnos la atención es el tema del poder del pensamiento, del autocontrol del pensamiento, del direccionamiento del mismo en pos de nuestras metas y objetivos... y en cómo éste, el pensamiento, influye y hasta determina todo lo que nos ocurre en el día a día.
Claro, dicho así queda hasta bonito, dirán algunos.... sobre todo cuando va todo rodado, y las cosas parecen que marchan solas, cuando estamos, como dicen otros "en la zona".
¿Pero qué ocurre esos días en los que todo parece ir mal, te levantas y... parece que todo se confabula en tu contra, parece que por mucho que te pares y respires, como que no, que la cosa no marcha, sigues parándote, respirando, contando hasta cien, buscando pensamientos, actitudes que te hayan llevado hasta allí... ¡Y no las encuentras!, No las encuentro, no las encontramos.
Y ahora ¿Qué? te preguntas, me pregunto, nos preguntamos ¿Dónde está el problema? ¿Qué no he hecho correctamente? Si he seguido todos los pasos, he meditado, me he construdido afirmaciones, me las he recitado, he hecho ... Así podemos seguir ad infinitum, sin encontrar respuestas que nos satisfagan.
Entonces, tal vez, sería bueno que dejáramos de preguntarnos, de castigarnos, de enfadarnos y, calmadamente buceáramos bajo la tormentosa superficie, alcanzando ese lugar en el que nuestro mar interior - al igual que el mar que abraza las tierras de nuestra Tierra- está en absoluta calma. Allí se guardan, se esconden, se ocultan y se muestran los más maravillosos tesoros que imaginar pudiéramos, allí quizás, podamos encontar sin mucho afán la respuesta, y la respuestas muchas veces es las expectativas negativas y limitantes que subyacen bajo nuestras floridas frases, mantras, afirmaciones, visualizaciones y meditaciones que hacemos con "la boca chica": en el fondo fondo, estás convencid@, estoy convencida, estamos convencidos de que: "no lo mereces/merezco/merecemos; no va a salir bien; es casi imposibble que ocurra; o los pensamientos aún más insidiosos con respecto a los demás: e incluso uno mismo "es que mi hijo/marido/mujer/jefe/hermano/madre....es...." como ya tiene la etiqueta, la losa, la lápida que le hemos colocado en vida... no va a poder hacer nada diferente....aunque yo me trate de engañar diciéndo que el proyecto final va a salir bien, vamos a hacer, vamos a conseguir. ¿Cómo voy a hacer, lograr, conseguir, obtener, llegar a... si no tengo expectativas potenciadoras de mi misma, del mundo que me rodea, de los otros, del universo.... de TODO. ¿Quién soy yo para etiquetar para siempre jamás a alguien o a algo, si la vida es constante cambio-lo unico verdaderamente cierto-y ya no queda ni una célula en mi cuerpo de las que había hace ocho años, si soy otra absolutamente nueva, resplandeciente? ¿Quién eres tú para etiquetar para siempre jamás a alguien o a algo, si la vida es constante cambio-lo unico verdaderamente cierto-y ya no queda ni una célula en tu cuerpo de las que había hace ocho años, si eres otr@ absolutamente nuev@, resplandeciente?
Leemos alborozados afirmaciones de física cuántica respecto a la influencia que tiene el observador y sus expecativas en el comportamiento de las partículas más elementales, los átomos y otros elementos aún más difíciles de imaginar siquiera. Eso nos deslumbra y nos parece muy "real" porque la ciencia lo cuantifica y se nos olvida, se te olvida, se me olvida que cuando estoy atenta a mis expecativas y con elección, esfuerzo y constancia las modifico, suceden cosas, y no cualesquiera cosas, sino cosas que me animan, te animan, nos animan: A lo mejor sólo se trata de que "ese" tan antipático, saluda con una sonrisa, y no un día, sino todos los días. A lo mejor "esa" que no colabora empieza a echar una mano sin que siquiera tengamos que pedirlo, o sólo con sugerirlo. A lo mejor "esa empresa" con la que tenemos que negociar cambia la actitud inicial de rechazo/problema/inviabilidad por otra de apertura, cooperación y posibilidaddes...
A veces, muchas veces, quizás, nuestras expectativas son más pobres y limitadas de lo que nos creemos y de lo que, tal vez, estemos dispuestos a reconocer. Y así nos va, así me va, así te va: Lo justito de todo como para no estar mal: lo justito de salud, de amor, de abundancia, de... para no estar mal...ni estar disfrutando de este mundo que se nos regala a cada instante. Cada bocanada de aire es un regalo inmenso que nos hace la VIDA.
....Y las expectativas que VIDA tiene sobre nosotros son tan maravillosas que, quizás, nos daría vértigo ser conscientes, sentir hasta dónde podríamos llegar y lo que podríamos conseguir, el mundo que podría ser, si uniéramos y sintonizáramos nuestras pobres y patéticas expecativas con las suyas. Es hora, tal vez, de afinar nuestro dial interior, escoger la sintonía de la VIDA y dejarla que nos llene con sus DIVINAS EXPECTATIVAS.
Carmen Rodríguez, Máster en PNL, experta en Chi Kung.
Secretaria de Asociación Armonías del Mundo.
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