COMO UN ÁRBOL PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Miércoles, 03 de Junio de 2009 05:48

 

      Y nosotros, como un árbol dependemos por completo de la Vida para vivir y, sin embargo se nos olvida. Se nos olvida que la Vida que da vida es aire limpio, es tierra fértil, es lluvia fresca que calma la sed, es sol dorado que calienta suavemente la corteza, la piel.

      ¿Y cómo es el aire del que proveemos a nuestras hojas, a nuestras ramas, a nuestra corteza y raíces?.

       ¿Y cómo es la tierra en la que hundimos esas mismas raíces?, ¿Está limpia, perfumada del aroma de mil y una flores?, ¿Cubierta del suave y verde vello de mil y una plantas?, ¿Compuesta por minerales armoniosos, brillantes que, como en un puzzle encajan perfectamente los unos con otros dotándola de equilibrio y belleza?

       ¿Y cómo es la lluvia que cae del bendito cielo gris, de los benditos nubarrones negros que trae de lejos el bendito aire frío del otoño, del invierno y de la temprana primavera? ¿Es una lluvia refrescante, gustosa, aromática, sabrosa; una lluvia que limpia por fuera y por dentro, que refresca por fuera y por dentro, que viene de fuera y de dentro?

        Y el sol ¿Cómo es el sol? ¿A través de cuántas capas percibimos y sentimos el sol? ¿Cuánto hay que protegerse para sentir el sol? ¿Cuánto hay que huirle al sol?

        Y nosotros, como un árbol, de pie sobre la tierra que hemos mancillado y que, sin embargo, a poco que la dejemos libre, se limpia y se autorregula, reequilibrándose para volverse de nuevo pura como en la primera mañana del mundo.

         Y nosotros, como un árbol bajo un sol que, si dejamos que los velos invisibles que envuelven en tierno abrazo el mundo se regeneren, será el perfecto generador de vida y salud que siempre ha sido, que es, que será...

          Y nosotros, como un árbol esperando que nos llueva, que nos llueva agua limpia, limpia como nuestra alma, limpia como nuestros corazones, limpia y generosa para todos los rincones de esta diminuta bola multicolor que gira en el espacio.

          Y nosotros, como un árbol respirando, respirando aire limpio, aire puro, aire santo, aire que huele a aire, a hierba fresca, a ganado, a manzanas, a lavanda...a olores naturales de la tierra; aire que se purifica y se filtra a sí mismo en sus constantes viajes de un corazón a otro: de una árbol a un felino, a un ser humano, a un anfibio, a una ballena, a... todos respirando el mismo aire, todos siendo, en definitiva UNO.

           Y nosotros, como un árbol en el que cada parte es el árbol: la raíz es el árbol, el tronco es el árbol, las ramas y las hojas son el árbol, las flores y los frutos son el árbol, las distintas células especializadas son el árbol, sus distintas funciones son el árbol.

             Y nosotros, como un árbol, necesitamos de nuevo hundir nuestras raíces en la tierra, dejar que el sol,  la lluvia, el aire nos limpien y nos llenen, ayudándonos a reconectarnos con todos, con todo hasta llegar a recordar, volver a comprender que sólo somos UN SOLO ÁRBOL. 

 

                                                             Carmen  Rodríguez, Máster  en PNL, experta en Chi Kung.

                                                                           Secretaria de Asociación Armonías del Mundo.

Última actualización el Miércoles, 28 de Abril de 2010 17:30
 
 

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