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EN OTOÑO
La vuelta a la actividad tras el descanso del verano, los días que se acortan, la llegada paulatina del frío y de los quehaceres múltiples hacen, muchas veces, que la llegada del otoño, con sus menos horas de sol, sus nublados, sus inestabilidad meteorológica…, se nos haga cuesta arriba: nos sentimos cansados, faltos de energía, a veces sin entusiasmo, tristes, con ganas de llorar e, incluso, un poco deprimidos.
Tal vez nos venga bien recordarnos que, siempre, hay algo que podamos hacer para mejorar nuestra vida.
La alimentación, entre otras actividades, se convierte en una aliada a la hora de mejorar nuestro día a día.
Tal vez venga bien recordar aquí que somos lo que comemos, al igual que somos lo que pensamos.
La función de los alimentos es proveernos de energía, de combustible para que nuestro organismo se mantenga sano y activo, pudiendo llevar a cabo las diferentes tareas que debe realizar para mantener su salud y las actividades que, como seres humanos, requieren nuestra atención: trabajo, estudio, diversión… y que configuran eso que llamamos “nuestra vida”.
Desde siempre la cocina se ha considerado un centro energético del hogar porque la preparación de los alimentos, con su propia calidad y vibración, va a influir en nuestras vidas aportando energía o produciendo, por el contrario, un estado desenergetizante. La comida preparada en una cocina con una ubicación y un ambiente adecuado, proporcionará a las personas salud y vitalidad.
La cocina como espacio físico, necesita igualmente, un equilibrio, un orden y una higiene. Aunque tendremos nuestras preferencias en cuanto a mobiliario, decoración y electrodomésticos, hemos de tener en cuenta que todo puede influir en la cocina y en el resultado de lo que cocinemos, desde la iluminación, al color de las paredes, el techo, los muebles y hasta cómo cortamos las verduras. Quizás necesitemos recordarnos que la moda puede no ser la opción más adecuada para nuestra cocina saludable.
En la cocina tenemos el “mando” de la nutrición y preparación de nuestros alimentos, por ello necesitamos cocinar de forma cómoda, con todos los cacharros y útiles al alcance de la mano y hacerlo de forma alegre y amorosa. Una comida preparada a desgana, en tensión, con disgusto, prisas o malestar no puede proporcionar la energía necesaria para una vida saludable. A veces sólo necesitamos recurrir al sentido común y recordar algunas de las enseñanzas de nuestros mayores: nuestras abuelas, nuestras madres o esas tías y vecinas de las de antes que eran capaces, a veces, de animarte y consolarte con una simple tacita de caldo calentito tomada allí en la cocina, a su lado, mientras ellas se afanaban con el mortero o las frituras.
Tener en cuenta el tipo de actividad que realiza nuestra familia nos influirá también a la hora de la cantidad y el tipo de alimentación que prepararemos: no necesitan lo mismo un estudiante de 20 años, un albañil de 30 o un oficinista de 45; Una familia sedentaria tiene necesidades energéticas distintas que una deportista…
La organización es fundamental a la hora de preparar comidas saludables y energizantes que nos aporten no sólo las vitaminas, minerales, oligoelementos, fibra… que poseen los alimentos que preparamos, sino eso más sutil, inmedible por nuestros aparatos convencionales: la energía, la “vida” de la comida, el Chi que le llaman los chinos.
Los estados emocionales negativos además de una incomodidad o desgana a la hora de cocinar provocan perturbaciones que se fijan en nuestros alimentos y todo ello, aunque nos parezca difícil de creer, puede contribuir a dificultar nuestras digestiones.
Los alimentos, desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, poseen una característica que no está presente en nuestra tradición occidental y es la temperatura de los mismos, medida en función del Yin/frío o Yang/calor, que los alimentos generan en nuestro cuerpo. Los alimentos intrínsecamente son yin (fríos) o yang (calientes), con sus diferentes gradaciones entre uno y otro, independientemente y además de cómo estén preparados y a la temperatura que se sirvan o consuman.
Asimismo, desde esta misma perspectiva, todo lo que hay en la Naturaleza, incluido el año, se divide en cinco etapas, denominadas elementos y éstos están unidos en un ciclo dinámico en el que cada elemento tiene su propio lugar. Por orden son: Madera (primavera), Fuego (verano), Tierra (canícula- días de más calor en el año a finales de julio – principios de agosto), Metal (otoño) y Agua (invierno).
Los elementos Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua generan ciclos en todo lo que existe. A cada elemento le pertenecen diferentes aspectos como órganos del cuerpo, orientación espacial, emociones, etc.
Los elementos se mueven en el sentido de las agujas del reloj, alimentando al siguiente de forma que la Madera alimenta al Fuego, el Fuego alimenta a la Tierra, la Tierra alimenta al Metal, el Metal al Agua y el Agua a la Madera, repitiéndose este ciclo ad infinitum. Estar con la rueda de elementos equilibrada significa estar energéticamente bien. Si hay apetencia de un sabor concreto, como por ejemplo el dulce, puede ser que la persona necesite Tierra y se provea de ella a través del sabor dulce que pertenece a este elemento. En el caso concreto del Metal, tener apetencia de azúcar, chocolate o hidratos de carbono como pan, pastas, bollería, etc. puede significar que le falta alimento energético y que lo que la Tierra como su madre energética no le da, lo coge de este tipo de alimentos Tierra. Tal vez nos convenga tener presente que el sobrepeso producido por la ingesta de este tipo de alimentos puede tener que ver con la falta de amor y cuidados; bien porque realmente carezcamos de ellos, bien porque no nos sintamos cuidados o amados.

METAL
Correspondencias del Elemento Metal:
Estación del año: Otoño (Empezamos a trabajar con el Metal desde mediados de agosto, hasta mediados/finales de noviembre que empezaremos a trabajar con elemento agua).
Punto cardinal: Oeste
Órganos: Pulmones e Intestino Grueso.
Órgano de los Sentidos: Olfato, nariz.
Aroma: A pescado.
Tejido corporal: Piel
Color: Blanco.
Emoción: Tristeza.
Sonido Humano: Llanto.
Actitud negativa: "Comerse el coco"
Nota Musical: Sol
Virtud: Honestidad.
Sabor: Picante.
Alimentos:
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Verduras: Las que son de color blanco por dentro como los nabos,calabacines, cebollas, cebollinos, pepinos, puerros, ajos... El ajo es el antiséptico del pulmón y de los intestinos tanto grueso como delgado.
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Frutas: las que son blancas por dentro como la manzana o la pera; también corresponden a este elemento higos, kiwi,dátiles, ciruelas pasas, uvas,membrillo. Los orejones (albaricoques secos). La manzana es especialmente conveniente comerla cocida.
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Cereales : Arroz.
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Carnes: las de caza, el pato.
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Especias y condimentos: Para tonificae tomar un poco de picante como pimienta negra o blanca, menta fresca, hierbabuena, jengibre, chile, curry, canela, anís estrellado, mostaza, tomillo, cebollino. Desde septiembre es conveniente comenzar a toimar un poco de picante para aumentar la circulación del pulmón.
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Infusiones: Azahar. La alimentación en otoño está encaminada a mantener el calor y la humedad internos en sus niveles adecuados para que la salud nos acompañe durante toda la estación.
Cuando nos ponemos tristes en excceso podemos tomar alimentos picantes que levanten el Chi Metal. El chile, el curry, la pimienta blanca, la canela, el ajo, el anís estrellado, el puerro y la carne de caza son los más adecuados ante esta falta seria de alegría.
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Un cocido de puerros con patatas fortalece el pulmón y el intestino grueso.
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Un pollo condimentado con salsa de maní es de constitución Yang y es energizante.
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Las cebollas asadas humedecen los pulmones de forma ideal.
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Las ensaladas de berros aportan energía yin y son fortificantes.
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El arroz con azafráne Yin y acompaña perfectamente a las verduras.
Una bebida que nos ayuda en otoño es el Shui Chi o agua de limón especial. Es revitalizante y desintoxica el organismo, además de humedecer los pulmones y proporcionarnos líquido de forma agradable. Puede beberse cuando se desee, tanto caliente como a temperatura ambiente y es mu fácil de preparar.
SHUI - CHI
Ingredientes:
5 litros de agua mineral sin gas. la cáscara de 3 limones bien limpia. 4 ó 6 bayas de enebro. Azúcar, (preferiblemente morena), aunque éste o cualquier edulcorante son optativos.
Preparación:
En una olla grande ponemos a hervir el agua con las cáscaras de limón y las bayas de enebro. tapamos y dejamos hervir durante 30 minutos a fuego medio, apagamos y dejamos reposar tapada otros 30 minutos como mínimo. Mantenemos el agua caliente en termos y la vamos tomando a lo largo del día cuando apetezca, bien caliente, bien a temperatura ambiente, pero no fría. Puede endulzarse al gusto y también se le puede añadir tamari o salsa de soja, vinagre, granos de cardamomo o anís.
AZAHAR
Ingredientes: Agua, agua de azahar.
Tomar una cucharada de agua de azahar disuelta en una taza de agua por las noches es sedante y a la vez mejora el pulñmón y el colon. Nos ayudará on la hiperemotividad, la tristeza y el pesimismo crónico de otoño.
Además de la alimentación un poco de ejercicio mitando hacia el Oeste para sintonizarnos con el punto cardinal del Elemento Metal, nos ayuda a mantenernos en forma y fortalecer nuestro cuerpo - mente - espíritu.
Si conocemos el arte del Chi Kung, podemos incorporar a nuestra práctica diaria los movimientos y las series correspondientes al Elemento Metal, así como los ejercicios de digitopresión correspondientes al Canal del Pulmón y del Intestino Grueso.
Las series con sonidos añaden al placer del ejercicio, el placer del "canto", pudiendo asimismo "jugar" con la nota musical que sintoniza con este Elemento.
Rutinas saludables, sencillas, energizantes e incluso divertidas que, tal vez, redundarán en nuestro bienestar y en el de todos los que nos rodean.
Carmen Rodríguez, Máster en PNL, experta en Chi Kung.
Secretaria de Asociación Armonías del Mundo.
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